En Sinplástico recomendamos el acero inoxidable como alternativa al plástico en particular en el ámbito de la cocina y de los utensilios para comer y beber.
Pero sois muchas las personas en preguntarnos por qué este metal, en particular, es una buena opción para nuestra salud y para el medio ambiente.

¿QUÉ ES EL ACERO INOXIDABLE?

A excepción del oro y el titanio, los metales se oxidan. En el caso del acero, el hierro presente se combina con el oxígeno del aire para formar óxidos de hierro o “herrumbre”. A principios del siglo XX se descubrió que añadiendo cromo al acero, éste no presentaba herrumbre bajo condiciones normales. Esto ocurre porque el cromo al unirse con el oxígeno del aire forma una delgada película transparente de óxido de cromo sobre la superficie del acero. Esta película se llama capa pasiva y, en el caso de que ocurra daño mecánico o químico, esta película es auto reparable en presencia de oxígeno.
El acero inoxidable es, por ello, una aleación -material sólido y no un revestimiento o baño- de acero (hierro) que debe tener un contenido mínimo de cromo del 10,5% y un máximo del 1,2% de carbono, según la definición de la norma Europea EN 10088-1. Su resistencia a la corrosión -oxidación- puede mejorarse con la adición de otros elementos de aleación como níquel, molibdeno, nitrógeno o titanio.
El acero inoxidable debe limpiarse para mantener su buen aspecto y preservar su resistencia a la corrosión porque dependiendo del tipo de acero inoxidable, habrá ciertas condiciones en las que se pierda la capa pasiva y no pueda recomponerse.
Siempre que se haya seleccionado el tipo adecuado y se hayan seguido los procedimientos normales los componentes del acero inoxidable no experimentarán corrosión bajo condiciones de uso doméstico -alimentos, especias, fuego o productos de limpieza-.
Existen muchos tipos de acero inoxidable y, por supuesto, todos no son de la misma calidad. En el uso doméstico se usan mayoritariamente 4 tipos de aceros, a saber, las serie Aisi200, la Aisi304, la Aisi316, y la Aisi430
AISI 430: Los aceros del tipo 400 son ferríticos, por ello magnéticos, esencialmente con aleaciones de cromo. Es un acero de propósito general por su ductilidad, maleabilidad y resistencia a la corrosión. Es ideal para muebles y decoración interior, paneles o equipos de cocina entre otras aplicaciones domésticas.

AISI 304: Los aceros del tipo 300, inoxidable austenítico no magnético, destaca por llevar, además, níquel, lo que lo hace extremadamente resistente a la oxidación. El más popular es el tipo 304, que contiene básicamente 18% de cromo y 8% o 10% de níquel, con un tenor de carbono limitado a un máximo de 0,08%. Tiene gran aplicación en la industria química, farmacéutica, o alimenticia. Es también utilizado en cubiertos, vajillas, piletas y en un sin número de aplicaciones, como los utensilios médicos, por lo que se conoce también como acero inoxidable quirúrgico.

AISI 316: De rango similar al AISI 304, pero por la incorporación de Molibdeno en su estructura, su resistencia a la corrosión es superior al AISI 304 lo que permite emplearlo en medios más agresivos, como ácidos, y atmósfera salina. Se utiliza para equipos para el procesamiento de alimentos, farmacéutico, fotográfico, textil, laboratorios, etc. A veces también nos lo podemos encontrar con un porcentaje de titanio, es el 316Ti.

La serie 200 es la alternativa económica a los aceros inoxidables convencionales Cr-Ni como el 304. Esta serie tiene muy bajos niveles de níquel, sustituido por el manganeso o el nitrógeno, lo que afecta la resistencia a la corrosión, ya que ninguno de estos elementos es tan resistente a la oxidación como el níquel. Ni el 304 o 201 son magnéticos y su apariencia es muy similar, razón por la cual muchos fabricantes utilizan el 201 para lograr bajar sus costos sin afectar la apariencia. En condiciones ambientales normales la 304 tiene durabilidad de por vida, mientras que la apariencia del 201 puede verse afectada en unos años.

POR QUÉ ALGUNAS PERSONAS DICEN QUE EL ACERO INOXIDABLE NO ES SEGURO

El acero inoxidable tiene detractores porque en su aleación lleva metales pesados. Sin embargo en nuestra opinión el acero inoxidable es una de las mejores alternativas al plástico que tenemos hoy a nuestra disposición.

Sabemos que algunos de sus componentes en especial el Níquel, o el cromo, pueden ser dañinos para la salud. Pero esto concierne sobre todo al momento de su fabricación. Una vez aleados, estos se convierten en un solo material y, por ello, la transferencia de éstos a los alimentos es mínima, sobre todo en aceros del tipo AISI 304, 316, etc. de alto rendimiento. En Sinplástico, usamos mayormente el acero Aisi 304 también conocido como acero quirúgico por su estabilidad y resistencia. No existe hoy en día ningún material que sea 100% higiénico, saludable o libre de tóxicos. Todos los productos que usamos en nuestra vida han sido extraídos de la naturaleza y procesados de una u otra manera. Está claro que el acero inoxidable no es la perfección pero frente al plástico sí es una opción muchísimo más interesante a nivel de la salud humana y del medio ambiente.

Ahora te explicamos el porqué.

POR QUÉ RECOMENDAMOS OPTAR POR EL ACERO INOXIDABLE

  • Es resitente: el acero inoxidable se utiliza en la industria alimentaria por su resistencia a la corrosión, tanto por parte de los alimentos como por parte del fuego.
  • Resiste al calor y al frio por lo tanto se puede usar para cocinar alimentos y también para congelarlos.
  • Es saludable: no se altera por los alimentos ni los contamina con sus componentes.
  • No altera el sabor de los alimentos.
  • Es reciclable: al contrario del plástico que casi no se recicla, el acero inoxidable es un material muy duradero y reciclable en punto limpio.
  • Es seguro: es un material resistente que no presenta peligro por ejemplo para el uso con menores porque no se rompe, ni se raja, ni se astilla.
  • Evita que los rayos ultravioleta (UV) afecte al contenido que transportan o preservan.